"¡NO NOS DEJEMOS ROBAR LA COMUNIDAD!"

Updated: Nov 2, 2021

“El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma”

Hechos 4,32



Dios nunca destinó a nadie a vivir solo. Él nos hizo el uno para el otro y no quiere personas o familias aisladas; nos quiere a cada uno para pertenecer a su familia.


Hoy se nos empuja a vivir de forma individualista, aislados los unos de los otros, pero eso no es normal, no es a lo que nos ha llamado Dios. Como dice el Papa en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio): “El ideal cristiano siempre invitará a superar la sospecha, la desconfianza permanente, el temor a ser invadidos, las actitudes defensivas que nos impone el mundo actual”. Si nos encerramos en nosotros mismos, con cada opción egoísta que hacemos, la humanidad saldrá perdiendo y tú también.


El Evangelio, sin embargo, me anima a salir de mí mismo, de mis temores o comodidades, para encontrarme con otros. Me invita a tener encuentros con los demás, a no dejarme arrastrar por el temor y por la comodidad.


La familia es una imagen perfecta de lo que debe ser la Iglesia. De hecho, ¿a qué está llamada la Iglesia si no es a ser una familia de familias…? En una familia los recién llegados son acogidos y amados. Son vistos como una bendición. En ella se le llama por su nombre y son cuidados, alimentados, sanados. Todos se preocupan de lo que uno u otro pueda necesitar. Hay un vínculo real y un amor auténtico.


Así, como en una familia, cualquier parroquia está llamada por Dios a ser una comunidad abierta y viva, que vive y da vida.


¿Sabes? Siento que nos está tocando vivir en un momento privilegiado de la historia. Estoy convencido de que solo sobrevivirán las Iglesias y parroquias que espabilen. Y con “espabilar” me refiero a amarnos, pero de verdad, en serio. Solo si recuperamos el sentido más genuino de comunidad. Ya basta de relaciones demasiado formales y superficiales. Ha llegado la hora de abrir el corazón, de confiar en los demás y de ser dignos de confianza. ¿Acaso no viven así las familias realmente unidas?


Aquí tienes 5 motivos para formar parte de nuestra comunidad.


Primero, hay un lugar para ti. En nuestras parroquias hay gente de todas las edades, intereses, problemas o ilusiones similares a los tuyos, seguro. Quien quiere puede tener un grupo pequeño con quien compartir la fe y la vida.


Segundo, a alguien le interesa conocerte. Aquí puedes encontrar amigos de verdad. Intentamos que no seas “uno más” o un desconocido.


Tercero, te necesitamos. Tú tienes valor. Dios te ha dado unos dones. Necesitamos que pongas a relucir tus talentos en bien de otros y de la comunidad; no solo como músico, o lector, o como voluntario de Cáritas. Hay mucho más que hacer.


Cuarto, unirte a la parroquia tiene ventajas. Estar implicado, poco o mucho, verá