ESTOS 5 PUNTOS TE AYUDARÁN A VIVIR LA PALABRA

Updated: Feb 1, 2021

“Habla, que tu siervo escucha”

1 Sam 3,10



Como decíamos en el anterior escrito, la Biblia es un libro, pero no un libro cualquiera. Os compartía 7 puntos que van bien para leer la Biblia, pero que del quinto hablaría hoy.


A continuación conocerás los 5 pasos de la lectio divina, que se trata de un itinerario de oración con la Sagrada Escritura. La expresión la podemos traducir no tanto como “leer acerca de Dios” como “leer a Dios”. Así, lo que propone la lectio divina es el encuentro con Jesucristo, Dios hecho hombre, que nos habló “modo humano” y nos sigue hablando hoy.


Te propongo 5 pasos que te ayudarán a vivir la Palabra. Un apunte: el paso de un punto al otro se debe hacer de forma natural. Cada paso requiere su tiempo pero conforman una unidad.


Antes de empezar es necesario prepararnos y disponer nuestro corazón. No somos robots que, con darle a un botón, cambian como si nada. Se trataría, pues, como de un punto 0.

Serénate. Si es necesario, cierra los ojos y piensa Quién te va a hablar, con Quién te vas a encontrar. Disponte para escuchar. Pide al Espíritu Santo que te acompañe y guíe para captar la voz de Dios que habla a través de su Palabra. Y, al acabar, pide el don de fortaleza para hacer su voluntad, lo que te haya sugerido a lo largo de la oración.


Vamos allá. Empezamos.


Primero, lectio (lectura). Se trata de ver qué dice el texto. Lee y relee con atención y respeto el texto. Te animo a que subrayes las palabras relevantes, los personajes, las expresiones importantes. No leas el texto como un espectador, deja que su lectura te “toque” el corazón.


Segundo, meditatio (meditación). Descubro qué me dice este texto. Con lo que soy y mis circunstancias personales, en el momento actual de mi vida, ¿sobre qué me interpelan estas palabras? Aquí a menudo se siente una invitación de Dios. Toma nota, que no se pierda nada…


Llegados a este punto, te animo a tener tu cuaderno de vida. Va genial tener uno para escribir el fruto de la oración y después repasar esas anotaciones personales. Parece mentira, pero está estudiado, al escribir en papel, conectamos con el corazón, con lo más profundo, con nuestro interior a veces sorprendente hasta para nosotros mismos. En la oración se abren esas “puertas” de nuestro ser. Esos momentos son un gran regalo del Señor. Aprovéchalos.


Tercero, oratio (oración). Es el momento de ver qué le digo a Dios. Dirígete directamente a Aquél te ha hablado con su Palabra. Deja que brote la acción de gracias, el arrepentimiento, la súplica, la intercesión, el diálogo…


Cuarto, contemplatio (contemplación). Aquí uno permanece en calma ante Dios, sabiendo que nos bendice. Deja que Dios te mire como solo Él te sabe mirar. Acepta su mirada de amor infinito. Haz tuya esa mirada y, cuando vuelvas a “tus cosas”, mira a la gente como Jesús lo haría.