QUÉ HACER CON LOS NIÑOS EN CASA

"Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo"

Eclestiastés 3,1



Muchos padres, cuando sus hijos acaban la escuela en junio, están felices por poder pasar más tiempo con ellos. Otros están contentos pero no saben qué hacer con ellos.

Esas seis horas diarias que pasan en la escuela pueden llegar a ser una mochila muy pesada para los padres. Así que todas las ideas son bienvenidas para salir medio bien (y en paz :) del largo verano de los niños.

Pienso que te puede servir una idea: hacer durante el verano todo aquello bueno que no has podido hacer. Esto puede ser útil tanto para mayores como para niños.

Para llevar a cabo esto, te propongo 4 pasos.

Primero, haz una lista de lo que querrías haber hecho pero no has podido. Aquí uno puede poner: leer un libro que tiene pendiente, escuchar canciones que te gusten, aprender a tocar un instrumento, servir en algo para ayudar a los demás, llamar a amigos con los que hace tiempo no hablamos, ir a visitar a alguien que no ves apenas…

Segundo, coloca en el calendario lo que hemos escrito en la lista. Hay quien eso de planificar le sale solo y hay a quien le cuesta bastante. Sea como sea, ciertamente, ayuda.

Tercero, hazlo. Parece una perogrullada, pero es lo más difícil, porque como se dice “el papel lo aguanta todo”. Es el momento de llevarlo a término.

Cuarto, da gracias a Dios. Demos gracias en toda ocasión, como tantas veces nos recomienda san Pablo. No olvides que todo eso bueno que hayas hecho, va a ser una auténtica bendición de Dios.

Todo esto os animo a que lo hagáis padres y hasta también los abuelos. Por qué no implicaros en esto tan creativo para vuestros nietos… ¡Claro que sí! Además, si lo hacéis bien, les podéis transmitir mucha sabiduría. No olvidéis, abuelos, que para vuestros nietos sois de las cinco personas a las que más quieren.

Si pensamos en niños de hasta ocho años, seguramente la lista la van a tener que hacer en gran parte los padres. Si tiene entre nueve y doce, probablemente se pueda hacer a medias, entre el niño y sus padres. Si tiene de doce para arriba, será bueno que los padres den la oportunidad a sus hijos de hacerla ellos y después valorarla juntos; es el momento de sugerirles aquello que vemos que les falta, de quitar o poner lo que necesitan.

Además, también nos va a ir bien a los mayores hacer nuestra lista, no fuera caso que les animáramos a tener un poco de plan para el verano y no tuviéramos nosotros el nuestro.

En el fondo es enseñarles que, como dice el libro del Eclesiastés: “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el sol”.

A modo de postdata, vaya para todos los maestros mi reconocimiento, por el sobreesfuerzo que han realizado a lo largo de estos dos últimos cursos. Vosotros sí que os merecéis unas “vacaciones en el mar” (aplausos ;).

Para acabar, esta semana te propongo leer la cita de Eclesiastés 3,1-8.

Pa’lante...

¡Ánimo todos!

Feliz verano y que Dios te siga bendiciendo. :)

P. D.: Si te ha gustado el texto, dale al corazón que hay abajo a la derecha.


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