DIARIO DE LA ESPERANZA - Día 70

Updated: May 25

“Yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos”

Mateo 28,20



Todo esto empezó en el Domingo III de Cuaresma, un 15 de marzo. Ya tenía informaciones muy preocupantes de amigos médicos. El jueves y el viernes me había despedido de los feligreses de mis dos parroquias. Celebré la primera Misa ya sin pueblo. Por la tarde estuve rezando un rato largo. Necesitaba luz. Hacía frío. En esa noche vi claro lo que se nos venía encima. Fue duro. En la intimidad de la oración le pedí a Jesús qué debía hacer. Vas a escribir un diario. ¿Y qué nombre le pondré? También vino al momento: Diario de la Esperanza. Cuando salí de la iglesia levanté los ojos al cielo. Era una noche estrellada, como esas que me fascinan. Le pedí a Dios que me diera la esperanza y la sabiduría para vivir todo esto.

Ha sido un camino bonito. Siento que hemos caminado juntos una larga travesía. Ha habido días de todo, pero en gran medida ha sido como un largo Viernes Santo, con demasiada muerte y dolor. El inicio fue muy duro, porque los hospitales estaban viviendo -aunque la mayoría de la población no lo sabía- lo que se llama “medicina de guerra”. E intentar sostener la esperanza de la gente, teniendo información de primera mano de amigos sanitarios, no fue fácil. Pero siempre he notado al Señor muy cerca. De hecho, a lo largo de este tiempo he tenido -y estoy seguro de que muchos también- una oración muy especial. La definiría como muy existencial, muy encarnada y muy verdadera. No olvidaré nunca el audio que me pasó una amiga directora de un hospital, cuando me decía que tenía insomnio y que tenía claro que estábamos ante una catástrofe sanitaria, pero que a pesar de todo tenía mucha paz. Cada día iba a la capilla de su hospital a rezar un rato antes de empezar su jornada de 12 o 14 horas. ¡Cómo me has edificado con todo lo que hemos hablado!


Pero llegó la Pascua, y se notó. Cuando se empezó a dar una mejoría, empezamos a darnos cuenta de que todo esto no era un pozo sino un túnel. Y al final de los túneles, hay luz. A veces, cuando en los momentos duros de la vida parece que no haya esperanza, recordar la frase que nos acompaña hoy (Mt 28,20) es lo que nos puede salvar. Esta frase es como esa mano que te agarra cuando caes, o la que te levanta cuando desfalleces, o la que te abraza cuando te sientes solo. Y cuando parece que la vida se desmorona, ahí estará Dios -como siempre- para ayudarte. Saber que Jesucristo está con nosotros, todos los días hasta el final de los tiempos, puede ser -si Lo aceptas- tu gran motivo de consuelo y esperanza.


Ha sido muy significativo cómo la web, en un mes y medio, pasó de tener 1.000 visitas a 10.000. En gran parte ha sido por estos mensajes que hemos compartido. Si has reenviado alguno de estos escritos has hecho que se extendiera este movimiento de la esperanza. Te lo agradezco. Algunos empezaron desde el principio y algunos otros se unieron más adelante. Todos, de una forma muy natural y espontánea, hemos hecho unidos -aunque cada uno desde su casa- esta travesía.


Con los de mis dos actuales parroquias nos hemos mantenido en contacto y, probablemente, me habéis conocido más. Con los feligreses de mis ex parroquias, hemos vuelto a compartir y a gozar de nuestro cariño y amistad. Con mis familiares y amigos, ha resonado lo que muchas otras veces hemos compartido a corazón abierto en la intimidad o en petit comité. Con mis compañeros maestros de la escuela, hemos compartido esta eterna 2ª evaluación. También ha habido gente no solo de España sino de otros países, amigos o familiares vuestros. Algunos sois más creyentes, otros menos. En el viaje de tu vida, ha sido un placer acompañarte. Ya sabes, por lo que he intentado transmitirte, que la vida, con Cristo, es más bella, más apasionante, es más vida. La vida, con Cristo, es más.

Para acabar me gustaría decirte que aunque este es el último de los escritos de este Diario de la Esperanza, voy a hacer un pequeño escrito cada semana y lo colgaremos el Domingo por la tarde. Algunos me lo habéis pedido y me parece una buena manera de seguir en contacto. Querría pedirte que, si te apetece compartir algo de lo que ha sido este tiempo, o tienes sugerencias para el futuro, estaré encantado. ¡Lo espero de todos! Aquí está el correo electrónico: santsadurni534@bisbatdeterrassa.org


Como aviso, el próximo fin de semana es Pentecostés. Será un día muy especial por toda la Iglesia y por todo el mundo. En la Parroquia de Sant Sadurní vamos a celebrar una Vigilia de Pentecostés con Adoración y música en directo (sábado 30 / 21:30-22:30). Si quieres venir, seas del pueblo o no, estaremos encantados de vivir esto juntos. Pero como el aforo va a ser limitado a 50 personas, por estar en la fase 1, te diría que mandes un correo lo antes que puedas avisando que vas a venir.

No lo olvidemos: esto va a pasar y Dios está con nosotros.

¡Ánimo, que HAY ESPERANZA!

¡ARRIBA LOS CORAZONES!


P. D.: Si te ha gustado el texto, dale al corazón que hay abajo a la derecha.

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Camí Antic de Martorelles, 3. 08170

Montornès del Vallès

santsadurni534@bisbatdeterrassa.org

Tel: 93 568 01 46

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