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CRECER A TRAVÉS DE LA LECTURA

Por: Pruden Soto

Casada, madre de dos jóvenes y maestra

NOVIEMBRE 2020

«Leer con los hijos en sus primeros años, es muy gratificante, se crean vínculos afectivos que potencian la relación entre padres e hijos.»

Cuando recuerdo mi infancia, me veo leyendo las colecciones de cuentos que mis padres me compraban y que yo leía y releía una y otra vez. La lectura me ofrecía una llave que me abría las puertas a la ficción y a la fantasía. Me ha acompañado siempre, despertando en mí, la curiosidad por determinados temas y proporcionándome, muchas veces, paz interior en momentos complicados.


Mi profesión me ha permitido, en la etapa de maestra de preescolar y primeros cursos de Primaria, enseñar a los niños el aprendizaje de la lectura y ayudarles a descubrir el significado de las palabras. Esto me ha proporcionado una gran satisfacción y me ha hecho valorar mi dedicación a la docencia. Siempre me ha emocionado escuchar a los niños leer sus primeras palabras y verlos expresar su alegría, al descubrir que cada palabra tiene vida.

 

Después, con los alumnos mayores, no solamente he trabajado la comprensión lectora, la velocidad o la entonación. He intentado transmitir el amor por la lectura y he disfrutado enormemente leyendo con ellos. Libros de aventuras, divertidos, que nos transportaban a otros países, a otras culturas, nos hacían viajar o soñar. Leer un libro nos ayuda a ampliar nuestra visión de la realidad, a crecer en sentimientos, en fantasía, en madurez; a crecer como personas. Pero no solamente es una fuente de placer, la lectura desarrolla capacidades como la memoria, la adquisición del vocabulario, la capacidad de abstracción, la imaginación o la mejora de la ortografía. Leer ayuda al niño en todas las áreas educativas. No es posible entender el aprendizaje sin la lectura. La comprensión lectora es un pilar básico en cualquier aprendizaje. Una base, sin la cual, el alumno encontrará grandes dificultades para el estudio de cualquiera de las áreas curriculares de la educación Primaria y Secundaria.

 

En mi colegio, en el que trabajé hasta hace dos años, todos los niños, desde preescolar a sexto de Primaria, empiezan la actividad escolar leyendo libros de la biblioteca de clase. Sea cual sea la asignatura que tengan a primera hora de la mañana, el ritual es el mismo, cada alumno coge un libro y durante veinte minutos lo disfruta; los de educación Infantil mirando los dibujos o leyendo las primeras palabras y los de Primaria profundizando en su lectura.  Puedo asegurar que las caras de sueño se transforman, reflejando, muchas veces, las emociones que están viviendo a través de la lectura. Los padres y profesores son clave para que los niños o adolescentes se acerquen con ganas a la lectura. Leer con los hijos en sus primeros años, es muy gratificante, se crean vínculos afectivos que potencian la relación entre padres e hijos.

 

Al mismo tiempo, los docentes tienen la obligación de impulsar la lectura de una manera creativa, motivando la curiosidad de los niños y las ganas de aprender.

 

Como madre y maestra cristiana, creo que es importante recrearnos con nuestros hijos en lecturas destinadas a avivar nuestra espiritualidad; que nos fortalecen, aumentan nuestra fe y nos ayudan en nuestro crecimiento personal. Todo esto, a nuestros niños les hace un bien enorme y, sin duda, les ayuda a madurar mejor. Así, no solo crecen a través de la lectura, sino que también aprenden a “leer” su vida con el mejor Maestro y Padre, que es Dios.

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5 CONSEJOS de una mamá para leer cada noche con tus hijos
(y hacer de la lectura un hábito ¡y un placer!)

  1. Crea una rutina. Leer debe convertirse en un momento particular y rutinario, pero a la vez único de cada noche, después del baño o de la ducha, antes de rezar y antes de dormir. No se puede aplazar. Es un compromiso con tu hijo.
     

  2. Elige bien. Busca libros adaptados a la edad de cada niño y sus intereses. Muchas veces los niños pequeños querrán leer el mismo libro todas las noches. Es una etapa y es normal y bonito. A los pequeños les encanta saber qué va a pasar en cada momento, les da seguridad.
     

  3. Personaliza. Aunque existen libros personalizados, no hace falta gastar en eso. A veces puedes adaptar los personajes del cuento a tu pequeño para que sea más fácil que se sienta parte de la historia. Por ejemplo, pon a un personaje su nombre. Eso les fascina.
     

  4. Sé creativo. Haz voces de los personajes, gestos. ¡Convierte ese momento en un tiempo divertido!
     

  5. Motívalo. Cuando comience la lectura en el colegio, ayúdalo con libros de letra de palo y “ligada” (como se dice en Cataluña o cursiva), de acuerdo con el momento de aprendizaje. Haz que encuentre, por ejemplo, la letra de su nombre. Motívalo a que lea “solito” alguna palabra sencilla.​

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